Javiera
Dicen que cada 21 de septiembre se regalan flores amarillas a quien uno quiere. Yo no necesitaba una excusa para decirte lo que siento, pero me gusta tener una.
Estas no se marchitan: toca el ramo y crece una más. Cada flor es algo que me encanta de ti, y se me acaban antes los pétalos que las razones.
Con amor, para tú.